Cirugia Corporal

Cirugias corporales

¿Qué es el aumento mamario?
La operación de aumento de senos, también denominada mamoplastia de aumento, tiene como finalidad mejorar la forma y el tamaño de la mama femenina. Se utiliza en el aumento convencional para corregir asimetrías, reafirmar los pechos vacíos y como complemento en procedimientos reconstructivos de la mama.

¿En qué consiste una operación de aumento de mamas?
Se trata básicamente de crear un bolsillo detrás de la glándula mamaria o del músculo pectoral donde introducir los implantes. Para colocar las prótesis, el cirujano realiza una pequeña incisión que puede darse en varias localizaciones, a elegir según cada caso. Las prótesis mamarias que utilizamos suelen estar rellenas de gel de silicona, aunque existen también implantes rellenos de suero fisiológico, y pueden ser de forma redondeada o anatómica (en gota), en función de las necesidades e indicaciones.

La intervención se realiza bajo anestesia general con una duración de aproximadamente hora y media, y con una noche de ingreso en clínica.

¿Se pueden romper las prótesis mamarias?
Los implantes mamarios que se utilizan en la actualidad son muy resistentes, constituidos por silicona cohesiva y varias capas envolventes. Sin embargo, la rotura accidental puede ocurrir por traumatismos violentos sobre la zona, esta rotura puede detectarse por el cambio de forma de la mama.

La rotura de las modernas prótesis de silicona suele quedar reducida al confinamiento de la misma en la cubierta o en la cápsula formada alrededor.

¿Qué es la reducción mamaria?
Una talla de pecho excesivamente grande puede acarrear a la mujer graves problemas médicos asociados como dolor de espalda, deformación ósea, molestias en cuello y hombros, etc., además de falta de confianza derivada de un complejo adquirido. La reducción mamaria representa, para mujeres en esta situación, una oportunidad de disminuir el tamaño de sus pechos, de forma totalmente segura, para conseguir adecuarlos a las medidas de su cuerpo.

Dicha intervención no solo consigue reducir el tamaño de la mama femenina, sino que posibilita su remodelación para hacerla más proporcional al resto del cuerpo, ligera y firme, resolviendo así los problemas físicos y estéticos que las pacientes con pechos voluminosos presentan normalmente.

¿En qué consiste una operación de reducción mamaria?
Las técnicas para realizar una reducción de pechos, técnicamente mamoplastia de reducción, son muy variadas, sin embargo, todas ellas tratan, básicamente, de elevar la posición del complejo areola-pezón para reducir el tejido mamario de manera simétrica entre las dos mamas.

La intervención dura en torno a tres horas y se realiza bajo anestesia general. El ingreso en clínica suele ser de una noche.

Antes y después de la reducción mamaria
Es importante que la paciente se prepare para la intervención siguiendo las indicaciones dadas por su cirujano. Evitar ciertas medicaciones o dejar de fumar pueden ser algunas de las medidas aconsejadas antes de someterse a una operación de reducción de pechos.

Al tratarse de la extirpación asociada de piel, la intervención genera cicatrices que habitualmente se localizan alrededor de la areola, aunque también pueden ser verticales o localizarse en el surco submamario. Estas cicatrices precisan de un tiempo de evolución que, generalmente y con los cuidados adecuados, se atenuarán con el paso del tiempo, volviéndose más claras y disimuladas.

Las pacientes han de saber que aun cuidando al máximo la técnica de sutura, existen probabilidades de desarrollar cicatrices visibles, aunque suele ocurrir en un pequeño porcentaje de los casos.
En cuanto al posoperatorio, la paciente lleva un vendaje durante la primera semana que se sustituye después por un sujetador adecuado. También se deben realizar curas periódicas.

Es habitual la aparición de algún hematoma superficial y cierto grado de inflamación durante los primeros días, además, puede existir una alteración de la sensibilidad de las areolas que, habitualmente, es transitoria. El resultado suele ser muy satisfactorio en la mayor parte de las pacientes, ya que al cabo de varios meses ven una mayor adecuación de sus proporciones corporales tras la intervención.

¿Qué es la elevación mamaria?
Existen diversos factores que determinan una caída progresiva de los pechos generando preocupación y cierto grado de pérdida de autoestima. Entre las circunstancias que determinan la denominada ¨ptosis¨ mamaria están el embarazo y la lactancia, así como las variaciones en el peso corporal asociado a la pérdida de elasticidad de la piel con el paso de los años. La intervención que pretende corregir estos efectos se denomina pexia o elevación mamaria.

¿En qué consiste la operación de elevación mamaria?
Consiste, fundamentalmente, en la extirpación de piel sobrante y en la recolocación y fijación del complejo areola-pezón y del tejido mamario restante en una posición más adecuada. A veces, la elevación de pechos va asociada a la colocación de prótesis mamarias, si el caso así lo requiere.
La intervención suele durar entre dos y tres horas, y se realiza bajo anestesia general con una noche de ingreso en la clínica.

Antes y después de la elevación mamaria
El tamaño de las cicatrices y el resultado definitivo de la operación varían en función del grado de caída de las mamas.
Una vez concluida la operación, aún en el quirófano, se coloca un vendaje que la paciente ha de llevar durante una semana para después sustituirlo por un sujetador que ejercerá la función de vendaje durante los días posteriores.
La evolución posoperatoria suele transcurrir con sensación de cierta tensión debido a la inflamación normal de los tejidos.
No es infrecuente la aparición de hematomas y ocasionalmente pueden producirse alteraciones en la sensibilidad, la mayor parte de las veces de manera transitoria. El ejercicio físico intenso debe retrasarse un mes tras la operación.

¿Qué son las mamas tuberosas?
Las mamas tuberosas son fruto de una anomalía en el desarrollo de los pechos debido a la rigidez del tejido que cubre la glándula mamaria. Dicha anomalía concede a las mamas un crecimiento irregular y ciertas peculiaridades, ya que normalmente presentan forma de tubo y, a menudo, areolas demasiado grandes. Existen casos en los que las mamas se desarrollan incluso de forma desigual.

Gracias a la cirugía plástica y estética, las mujeres que padecen este tipo de anomalía pueden someterse a una intervención mamaria para remodelar el pecho y conseguir así una forma más natural y adecuada a su silueta.

¿En qué consiste una operación de mamas tuberosas?
La malformación de la mama puede resolverse con una intervención de cirugía plástica que remodele la misma a partir de una incisión alrededor de la areola.

El tratamiento varía dependiendo del grado de malformación, ya que puede precisar de una remodelación glandular, de una mamoplastia de aumento o de una mastopexía; es decir, de la remodelación de la areola, de la glándula y de la colocación de una prótesis si es necesario; de la recolocación de la mama y del descenso del surco submamario a su nivel normal, o de la redistribución del volumen glandular mediante colgajos.

La mayoría de las operaciones en mamas tuberosas requieren la implantación de una prótesis que aumente el tamaño del pecho y contribuya a su remodelación, además de ser necesaria la eliminación de parte del tejido areolar. En todo caso, será necesario corregir quirúrgicamente la tuberosidad antes de aplicar el implante para evitar posibles complicaciones.

Es muy importante que esta intervención sea realizada por un cirujano plástico cualificado y con experiencia en reconstrucción mamaria.
La operación de mamas tuberosas, de una hora y media de duración, precisa de ingreso por parte de la paciente durante un día y anestesia general.

Antes y después de la operación de mamas tuberosas
El posoperatorio no dista de aquel que atañe a una operación de aumento de mama. Es necesario el uso de una banda de compresión durante las primeras semanas y ciertas precauciones como no hacer esfuerzos físicos, no levantar peso y evitar el contacto con esa zona durante varios días.
Las mamas adquieren la forma definitiva al cabo de seis meses.

¿Qué es la reconstrucción mamaria?
El procedimiento quirúrgico de reconstrucción mamaria ofrece a la paciente la posibilidad de restaurar su imagen corporal mediante la recreación de una mama de aspecto natural.
Gracias a esta intervención, el cirujano puede dotar al pecho de una forma, textura y características muy similares a las que ofrecía antes de la reconstrucción, incluyendo la areola y el pezón, lo que elimina la necesidad de llevar prótesis externas de relleno y se traduce en una mejora de la calidad de vida de la paciente.

¿En qué consiste un proceso de reconstrucción mamaria?
Tras evaluar el estado general de la paciente, el cirujano plástico le informa de las opciones más apropiadas de acuerdo a su edad, salud, características físicas y anatómicas, y expectativas de futuro.

Existen varias técnicas de reconstrucción mamaria:

Expansión mamaria: consiste en expandir la piel después de realizar la mastectomía y colocar una prótesis mamaria de silicona o de suero salino. La intervención se realiza bajo anestesia general, con un estancia hospitalaria de aproximadamente 24 horas. El pezón y la areola se reconstruyen en una segunda fase, mediante anestesia local y sin necesidad de ingreso.
Técnicas que emplean tejidos propios: se trata de utilizar tejidos propios para crear una mama natural. Normalmente, estos tejidos se trasplantan de otras zonas del cuerpo como el abdomen, la espalda o las nalgas. Esta intervención resulta más compleja que la anterior y precisa de un tiempo mayor de recuperación. La operación se realiza también bajo anestesia general, con una estancia hospitalaria que puede alcanzar los cuatro días.

Antes y después de la reconstrucción mamaria
Es importante disponer de una información adecuada y clara sobre las posibilidades de reconstrucción antes de someterse a la intervención para enfrentarse a ella de forma positiva. Prácticamente toda mujer que ha sido mastectomizada puede someterse a una reconstrucción mamaria, no obstante, pueden existir ciertos riesgos propios de cualquier cirugía (hematomas, cicatrices patológicas, problemas anestésicos, etc.).
Si en la reconstrucción se emplean implantes, existe una mínima posibilidad de que se infecten, normalmente en la primera o en la segunda semana tras la intervención. En algunos de estos casos, puede ser preciso retirar temporalmente el implante, pudiendo colocarse de nuevo más adelante.
El resultado obtenido tras una reconstrucción mamaria es definitivo y permite hacer una vida absolutamente normal.
Recordar que si el paciente ha sido diagnosticado de cáncer de mama, debe informarse lo antes posibles sobre las posibilidades de reconstrucción. El cirujano que realiza la mastectomía, el oncólogo y el cirujano plástico deben coordinarse para desarrollar una estrategia con el mejor resultado posible.
Además, en la mayoría de los casos, es viable hacer la reconstrucción a la vez que se extirpa la mama, evitando a la paciente la experiencia de verse mastectomizada y sometida a dos operaciones consecutivas.

¿Qué es la ginecomastia?
Se estima que entre un 40 y 60 % de los hombres padecen ginecomastia, es decir, aumento patológico de las glándulas mamarias en el varón que puede afectar a una sola mama o a las dos.
Para aquellos pacientes preocupados por su apariencia, la reducción de la mama puede ser de gran utilidad. El procedimiento posibilita la eliminación de grasa, tejido glandular y piel sobrante, de tal forma que, tras la intervención, el paciente gozará de un tórax plano y firme.

¿En qué consiste la operación de ginecomastia?

Si el exceso glandular es la causa primaria del aumento mamario, este debe ser retirado con bisturí. La incisión se hace en el reborde de la areola y, a través de ella, se quita el exceso de tejido glandular, la grasa (este procedimiento se puede realizar con liposucción) y la piel sobrante.

Si la ginecomastia consiste fundamentalmente en un exceso de tejido graso, se utiliza la liposucción para retirarlo con la ayuda de una cánula hueca unida a una bomba de vacío que rompe la grasa y la aspira.
En casos extremos, cuando se quitan grandes cantidades de grasa, el exceso de piel puede ser extirpado para permitir un correcto contorno mamario.

La operación de ginecomastia suele durar sobre una hora y media, se utiliza anestesia general y precisa de una noche de ingreso hospitalario.

Antes y después de la operación de ginecomastia
La cirugía plástica para la corrección de la ginecomastia puede realizarse en hombres sanos de cualquier edad.
Tras la intervención, puede dejarse un pequeño tubo de drenaje que elimine el exceso de secreción de la herida. Posteriormente, se venda el tórax para que la piel se adapte correctamente. Para ayudar a reducir la inflamación, el paciente debe llevar una prenda elástica durante algún tiempo. Es aconsejable también limitar la actividad física durante los días posteriores a la operación.

Las complicaciones son infrecuentes y generalmente menores. De cualquier manera, como en otro tipo de cirugías, siempre hay ciertos riesgos como infección, lesiones cutáneas, sangrado excesivo y aparición de seromas.

La capacidad de adaptación de la piel a un menor volumen durante el posoperatorio es de vital importancia, ya que dependiendo de factores innatos al paciente, como es la elasticidad de la piel, el tiempo de recuperación y el resultado, variarán considerablemente.

El paciente deberá someterse a ciertos cuidados necesarios tras la intervención y al uso de una faja de presoterapia que ayude a la retracción de la piel de manera uniforme durante el primer mes.
Los resultados definitivos tardan un tiempo en hacerse patentes, sin embargo, son permanentes.

Recordar que la liposucción no es un método de adelgazamiento sino una forma de tratar cúmulos grasos localizados. Además, conviene recalcar que, al igual que el resto de procedimientos descritos, se trata de una intervención quirúrgica que debe realizarse en las mismas condiciones de higiene y seguridad que cualquier otra.

¿Qué es una abdominoplastia?
También denominada dermolipectomía abdominal, la abdominoplastia consistente en remodelar los tejidos de la región abdominal para otorgar a la zona un aspecto plano y mayor firmeza. Los candidatos idóneos a este tipo de intervención son aquellos pacientes que, sin ser obesos, presentan cierto exceso de grasa y piel en la zona abdominal. El cirujano tensa los músculos de la pared abdominal y recoloca los tejidos cutáneos a su tensión normal, obteniendo resultados muy satisfactorios y duraderos en el tiempo.

La operación de abdomen está indicada tanto en hombres como en mujeres. De hecho, son estas últimas las que, debido a los embarazos, sufren una mayor desestructuración de la pared muscular y cutánea del abdomen.

¿En qué consiste una operación de abdominoplastia?
Generalmente, consiste en una incisión sobre el vello pubiano que se prolonga lateralmente más o menos en función de la piel a extirpar. Una vez hecha la incisión, el cirujano realiza un despegamiento de los tejidos que permite tratar la pared muscular mediante suturas internas. Finalmente, se procede a extirpar la piel y la grasa subcutánea para poner la pared abdominal en su tensión adecuada, así como recolocar el ombligo.

En ocasiones, los pacientes pueden ser sometidos a una miniabdominoplastia o abdominoplastia parcial, procedimiento más sencillo que el anterior ya que solo requiere una pequeña incisión horizontal sin necesidad de cambiar el ombligo de posición. La miniabdominoplastia está recomendada para casos de alteraciones de la forma más limitadas.
La intervención dura entre dos y tres horas bajo anestesia general. El ingreso en clínica es de una o dos noches.
Antes y después de la abdominoplastia

Tanto el preoperatorio como el posoperatorio de la abdominoplastia requieren la colaboración del paciente ya que, sin ser una operación complicada, necesita un seguimiento exhaustivo. Los resultados de la abdominoplastia varian en función de nuestra predisposición a seguir rigurosamente las indicaciones del cirujano.

El paciente ha de ser consciente de que la cirugía del abdomen conlleva cierto tiempo de recuperación. Durante varias semanas, necesitará llevar una faja indicada para la abdominoplastia, tendrá hematomas e hinchazones, sensación de tirantez y tumefacción, y no podrá realizar ejercicio a pleno rendimiento. Además, deberá extremar la precaución sobre su piel.

El tiempo de recuperación total de una abdominoplastia alcanza varios meses, sin embargo, los resultados son notables y duraderos en el tiempo.